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El joven y el instinto espiritual / Elisur Rodríguez
No podemos afirmar que rendimos nuestra vida a Cristo y decirle que él es nuestro Señor y Dueño y que vamos a vivir por y para él y lo que él me diga "Yo lo haré sin reservas ni condiciones" como dice la canción de Marco Barrientos y a continuación declarar a los cuatro vientos que vivo "A mi manera" como declara otra canción tan famosa y no de Marco precisamente...

Desde adolescente comencé a asistir a grupos de jóvenes de diferentes iglesias y tristemente me encontraba con una realidad que para mi educación radical en la santidad era muy lamentable. En algunos grupos, la reunión de jóvenes no era más que cumplir con Dios y el compromiso con El, para después salir a divertirse "de verdad".

Otros grupos tenían muy buenas reuniones y era todo fantástico pero, al terminar la reunión, salían de marcha de una forma en la que no podía ver diferencia entre mis compañeros de instituto y mis amigos de la iglesia.

También me encontré algunos grupos en los que la reunión era lo más aburrido del planeta y me hacían participar en unas dinámicas para romper el hielo y hacer la reunión más dinámica (válgame la redundancia) en las que lo único que sentía era vergüenza propia y ajena, más que apetecerme ir me apetecía enfermar o esconderme para evitar esas dinámicas en las que me sentía manipulado como una marioneta que no tiene voz ni voto mientras repite y hace todo lo que le dicen... pero eso sí, nada de fiestas, al terminar la reunión, a comer palomitas y refresco del barato y a casa que mañana hay que "madrugar" para ir a la iglesia.

Después me enrolé en el liderazgo y en plataformas regionales y nacionales de líderes de jóvenes y no puedo contar la de veces que hablamos del cristianismo como la alternativa para los jóvenes y de organizar eventos y actividades en la iglesia que disuadieran a los jóvenes de irse fuera a divertirse... como si los pudiéramos enjaular y proteger dentro de la casa. ¿Pero cómo vamos a competir con el mundo comercial si no somos capaces ni de dar el diezmo y las ofrendas para pagar el alquiler del local de la iglesia?

Es una dicotomía difícil de resolver, por un lado está el competir con el "mundo" rompiéndonos la cabeza para conseguir actividades que le gusten tanto a los jóvenes que no tengan que buscar fuera y de paso evangelizamos invitando amigos a nuestras super reuniones y, por otro lado, está la posición de que no tenemos que imitar al mundo porque al final el mundo se mete en la iglesia y nos convertimos todos en carnales.

¿En qué postura estás tú?

Déjame hacerte algunas otras preguntas que quizá te ayuden a resolver esta... ¿A qué vienes a la iglesia? ¿Qué buscas en la iglesia? ¿Para qué se supone que sirve el grupo de jóvenes?

Tras responder estas preguntas... ¿Ya has conseguido encontrar tu postura respecto a en qué lado estás?

Te voy a confesar algo... Es un laberinto sin salida. Unas veces te inclinarás por una postura y otras veces te inclinarás por la otra porque el problema no está en resolver la dicotomía sino en reenfocar tu forma de ver el cristianismo y la iglesia.

Perdemos mucho tiempo en encontrar la línea entre el pecado y la santidad, entre lo que se puede hacer y lo que no, por supuesto con buena intención, porque no queremos pecar, entonces queremos tener muy claro dónde está esa línea y, por supuesto, para no cruzarla.

Te voy a desvelar uno de los grandes secretos de este tema, pero mejor léelo sentado por aquello de... en fin. El secreto es el siguiente: Si todavía te estás preguntando, o si ya crees que sabes y controlas medianamente donde está la línea entre lo que se puede hacer y lo que no, entonces es porque YA LA HAS CRUZADO y no precisamente hacia el lado correcto.

La solución a todo esto no es tan fácil aplicarla como decirla, lo sé, pero es la realidad más sencilla y, a la vez, la más aplastante. La solución no es otra cosa que acercarse a La Fuente. Enfoca tu vida en acercarte a Dios, en buscar más tiempo que pasar con él, en invitar a Dios a que te acompañe a los diferentes lugares que frecuentas y tenerlo siempre presente contigo.

Cuando comenzamos a buscarle y a pasar tiempo con Dios, empezamos un proceso difícil, pero no por la dificultad que conlleva el hecho de hablar con Dios o leer la Biblia sino porque es un proceso lleno de obstáculos y va contra natura. Nuestra carne lo rechaza como la astilla de madera que se clava y sin que la saques tu, la propia carne y la piel la expulsan.

Me recuerda a una prueba de un concurso llamado “Humor Amarillo” donde el concursante tenía que pasar de un lado a otro por una plataforma inestable y muy estrecha que ya de por sí era difícil mantenerse en pie, pero cuando conseguían agarrar el punto, entonces aparecía un hombre con un cañón que disparaba pelotas contra el cuerpo del concursante para hacerle perder el equilibrio hasta que caía en una red de seguridad y perdía la prueba. Muy pocos conseguían pasar al otro lado.

Cuando tu preocupación está en acercarte a Dios y tenerlo presente en cada momento de tu día, llegas a un punto en el que aquella dicotomía se quedó en el pasado, te das cuenta de que has madurado un poco más desde entonces y que ahora de forma natural tu espíritu rechaza las cosas que a Dios no le agradan, no necesitas saber si algo está bien o mal, es algo instintivo, tu espíritu lo rechaza, te huele mal a distancia, es puro “Instinto Espiritual”.

Ya no vas a la reunión de jóvenes pensando si la reunión va a estar bien o mal, o si será aburrida o será “la caña”, qué show me van ofrecer hoy… Ahora que tienes Instinto Espiritual porque estás conectado a La Fuente el grupo de jóvenes se convierte en un punto de encuentro con otros jóvenes como tú cuya obsesión, hobby y pasión es Dios y por tener eso en común de forma natural se forma un grupo. O ¿acaso piensas que los jóvenes que se juntan en el banco de un parque a beber cerveza y calimocho necesitan un programa dinámico y actividades divertidas porque si no es así se van del grupo?

¡¡¡ Despierta tu Instinto Espiritual y busca a otros como tú para, juntos, revolucionar el mundo para Dios. !!!
 
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